CARTA DESESPERADA AL PUEBLO DE SISOGUICHI
El ocaso anunciado de un gran pueblo
Resulta desagradable el ser testigo del inicio de una decadencia anunciada de una de las poblaciones más antiguas y con más tradición religiosa, no nada mas del estado si no de todo el país, de una comunidad que hasta hace muy poco tiempo, aun conservaba mucho de los rasgos típicos de antaño como viviendas con ventanas no enrejadas por que la delincuencia era mínima, gente platicando alegremente en la calle no encerrados viendo televisión, niños corriendo libremente por las calles no preocupados por esquivar los vehículos, hombres orgullosos montados a caballo paseando o trasladándose a sus faenas, parejas tomadas de la mano o platicando en alguna barda o banca de la plaza no esperando a que obscurezca para perderse en algún vehiculo, hombres trabajando con anhelo para sacar a sus hijos adelante, no para completar el trago del día o de la semana, mujeres afanosas en sus cocinas para alimentar a sus huestes no para vender los alimentos y completar el gasto, vecinos que se daban la mano y se ayudaban sin esperar nada a cambio, jóvenes que se reunían por las tardes a practicar sanamente algún deporte y no a fumar y a andar en la vagancia, adolescentes vestidos con decencia y no con el atuendo típico del cholo de ciudad, jovencitas llevando la vestimenta de moda con recato y con arrogancia y de la misma forma exigiendo el respeto de los jóvenes, hombres cuidadosos de las buenas costumbres y caballerosos con las mujeres (la propia y las ajenas), que se quitaban el sombrero ante una persona adulta y que los tratos los concebían bajo palabra de honor, hombres y mujeres que eliminaban la sed con agua o con refrescos que “bebían el agua por agua y el vino por vino”, hogares aunque humildes, nunca faltaba en ellos una taza de café para el visitante acompañada de una excelente platica sobre cosas leves como el estado del tiempo, las cosas del pasado y del futuro. Es el gran precio que estamos pagando por la civilización, ya tenemos en todos los hogares televisión, somos modernos, pero a cambio de ver unos programas que enaltecen la degradación de los valores y principios mas elementales del comportamiento, que estimulan el uso y consumo de artículos dañinos para la salud física y mental, que hacen ver a la mujer como un objeto de trabajo y sexual, que ponen como ejemplo a seguir a jóvenes sin valores que le faltan el respeto a sus padres y a sus maestros que buscan la forma de romper las reglas, que se exhiben y tratan de salirse siempre con la suya aunque tengan que recurrir a estrategias inmorales, que hacen ver normal el sostener relaciones sexuales antes y fuera del matrimonio y que el cambiar de pareja sexual parezca de lo mas ordinario. Ya tenemos expendio de cerveza, ya dimos un gran paso hacia la modernidad, ya estamos a la altura de las grandes poblaciones nos sentimos orgullosos de ello por que las utilidades las vamos a emplear en beneficio del pueblo, tenemos un comité que va a vigilar que así suceda. QUE MISERABLE FORMA DE PENSAR, que retrograda la manera de ver uno de los mas grande males que a arrojado a la perdición a civilizaciones enteras EL ALCOHOLISMO, que es el origen de los principales problemas sociales y familiares que nos aquejan, los divorcios, los asesinatos, los adulterios, los embarazos no deseados, la prostitución, etc. Estos problemas ya no son ajenos a nosotros, ya no son notas de periódicos de la ciudad, ya están aquí y desafortunadamente lo vamos a ver normal. Necesitamos despertar, ver mas allá de los intereses económicos y beneficios que va a traer este expendio, vamos a observar concienzudamente y a colocar en una balanza lo bueno y lo malo. Vamos a tener una capilla de velación a cambio de ver el aumento de alcohólicos (“pobrecitos borrachitos”) pidiendo para un trago en la calle, de mujeres maltratadas por el marido haciendo comida para vender u ofreciendo artículos por catalogo y completar los gastos de su casa, mujeres esperando con ansias la ayuda mensual de programas del gobierno para poderles comprar el uniforme, la ropa y el calzado a sus hijos. Señoras haciendo fila para comprar ropa de segunda, señoras pidiendo crédito en los comercios para poder darles e comer a sus hijos. A cambio de experimentar mas accidentes y cada vez mas graves en las calles del pueblo y en las carreteras circundantes. A cambio de ver a los borrachos haciendo sus necesidades fisiológicas en las calle sin que los aqueje las mas mínima vergüenza. A cambio de ver como se pasean con todo descaro algunas “chicas” con hombres casados y viceversa (también se ve ya casi como forma cotidiana) para tomarse unas “cheves”. A cambio de ver como poco a poco los jóvenes abandonan la escuela para dedicarse a vagabundear o en el mejor de los casos entrar a trabajar. Nuestros jóvenes, la semilla del mañana, sin alicientes, sin metas, sin objetivos, sin ganas de cambiar las cosas, sin futuro. Triste perspectiva nos espera. ¿Valdrá la pena? Que mas nos van a ofrecer a cambio? ¿Arreglar los caminos?, eso es obligación de las autoridades, ¿comida y cerveza en las inauguraciones? Que poca m.. conciencia. ¿Espejitos? ¿Valdrá la pena? Cuando menos construyeran espacios para los jóvenes, centros deportivos y recreativos, educativos y de consulta, pero ni aun así vale la pena por lo que estamos dando a cambio. ¿Que paso? ¿Por que dimos nuestro brazo a torcer? ¿Que fue lo que nos convenció para que nos endilgaran este problema? No lo debemos ya concecuentar, la mayoría siempre va a tener la razón y va a mandar, tenemos que unir nuestras fuerzas y exigir lo que tanto queremos, necesitamos pasar de los comentarios, de las quejas entre nosotros hacia los hechos. Señoras, señores, maestros, religiosos, empresarios, comerciantes, gente de razón, hagamos algo por nuestro gran pueblo, sintámonos orgullosos de el, rescatémoslo, aun estamos a tiempo. ¿Saben uds. la utilidad que se a obtenido en los meses que lleva operando? ¿Saben uds el índice per cápita de alcoholismo que poseemos? ¿Saben uds la cantidad de accidentes que han ocurrido? ¿Saben cuanto se ha aumentado el índice de drogadicción? ¿Cuántos jóvenes terminan una carrera profesional? No carrera magisterial. ¿Cuántos de ellos trabajan aquí? ¿Cuántos de nuestros jóvenes están en Estados Unidos? ¿Por que? Reflexionemos, pensemos mas allá de nuestros intereses y no seamos mudos testigos de esta decadencia. ARRIBA SISOGUICHI, VIVA SISOGUICHI, VAMOS SISOGUICHI
